La Primera Nacional no da respiro. Tras el golpe recibido en Salta, San Martín está obligado a reaccionar de inmediato frente a un rival que llega en pleno ascenso futbolístico. Atlanta no representa una amenaza solo por su ubicación en la tabla: el conjunto de Villa Crespo atraviesa una racha que terminó de transformar las dudas del inicio en una certeza competitiva. El “Bohemio” sumó 16 de los últimos 18 puntos, cortó una sequía de 42 años sin ganar en cancha de Chacarita y viene de derrotar con autoridad a Atlético de Rafaela. Con ese impulso, llegará a Tucumán decidido a ratificar su candidatura en uno de los escenarios más exigentes de la categoría.
Un equipo que sabe mutar
A diferencia de otros equipos rígidos y previsibles que abundan en el ascenso, el Atlanta de Cristian Pellerano mostró una interesante capacidad para adaptarse según el contexto de cada partido. En las últimas fechas dejó de ser únicamente un equipo de transición rápida para asumir también el protagonismo desde la posesión.
Frente a Agropecuario, en Carlos Casares, manejó la iniciativa con una postura ambiciosa, aunque le costara encontrar espacios. Algo similar ocurrió en la primera mitad contra Chacarita, donde monopolizó la pelota y volcó gran parte de sus ataques por el sector derecho.
Sin embargo, el verdadero valor del “Bohemio” está en su versatilidad. Cuando el partido exige replegarse, defender cerca de su arco y apostar al error rival, también sabe hacerlo. Ante Güemes en Santiago del Estero administró con inteligencia la superioridad numérica y frente a San Martín de San Juan logró revertir el desarrollo gracias al peso de sus individualidades y la eficacia en la pelota parada.
Además, es un equipo que detecta rápidamente los errores rivales para presionar alto y lastimar. Así nació, por ejemplo, el primer gol frente a Rafaela, con Tomás Castro Ponce -ex Atlético Tucumán- forzando una salida defectuosa. En los últimos metros, Atlanta muestra una toma de decisiones muy clara y un funcionamiento ofensivo aceitado.
El circuito ofensivo y la “ley del ex”
Para San Martín, una de las claves del partido pasará por desactivar el circuito ofensivo de Atlanta, especialmente del mediocampo hacia adelante, donde la pelota circula con mucho criterio.
En el arco, Francisco “Pancho” Rago recuperó solidez y transmite seguridad. Delante suyo aparece una defensa liderada por Rodrigo Moreira, un central fuerte en el juego aéreo y peligroso cuando pisa el área rival, una faceta que en La Ciudadela recuerdan bien por su paso por el club.
Pero el verdadero motor futbolístico está en la mitad de la cancha. El triángulo conformado por Castro Ponce, Jeremías Rodríguez Puch y Federico Álvarez sostiene gran parte del funcionamiento ofensivo. Rodríguez Puch se destaca por su capacidad para romper líneas con pases filtrados, mientras que Álvarez aporta llegada, asociaciones por derecha y un remate de media distancia muy peligroso.
En ataque también aparecen varias amenazas. Lautaro Fedele, otro futbolista con pasado en Bolívar y Pellegrini, atraviesa un gran momento y se consolidó como un extremo punzante, con gol y buen olfato dentro del área. A su lado, Alejandro Quintana cumple una función clave como referencia ofensiva: pivotea, descarga y facilita la llegada de los volantes, además de aportar presencia goleadora.
Desde el banco, Ignacio Rodríguez y Federico Castro suelen darle frescura y profundidad a los segundos tiempos, algo que convierte a Atlanta en un equipo con variantes para sostener la intensidad durante los 90 minutos.
Un examen de carácter
Para San Martín, el duelo del domingo representa una verdadera prueba de madurez. Con 21 puntos, el equipo de Andrés Yllana tiene la posibilidad de superar a un rival directo y volver a meterse de lleno en la pelea de arriba.
Para lograrlo, necesitará incomodar la salida de Atlanta y obligarlo a dividir más la pelota. Cuando al “Bohemio” le bloquean las bandas y le ensucian la gestación de Rodríguez Puch, suele retrasar líneas y perder claridad, algo que quedó expuesto en algunos pasajes frente a Tristán Suárez y en la derrota contra Nueva Chicago, la última antes de esta racha positiva.
En ese contexto, la paciencia será fundamental en una Ciudadela que seguramente jugará su propio partido desde las tribunas. San Martín deberá mover la pelota con criterio, utilizar los costados y evitar pérdidas innecesarias en la mitad de la cancha que alimenten las transiciones rápidas del rival.
La mesa está servida: dos equipos con aspiraciones de protagonismo frente a frente, en un duelo que puede marcar mucho más que tres puntos.